lunes, 14 de enero de 2013

MELANCOLÍA


Noche apagada
verano oculto
paz risueña, olvidada
ignorar débil, inculto.

Labios lunados
mi consuelo
mi velo
de mi alma en dos.

Cielo que muere
belleza que envejece
pobreza que florece
y un poema que sincere.

Melancolía
santo lugar muerto
paz de tumba desierto
mi noche como día.

Lacio, negro, largo,
sol que me yergo,
única su dulzura
inspirada locura.

Mi aurora, mi amor,
cielo abierto
me arrastra el viento
al infinito dolor.

El mundo gira
el tiempo camina,
decaigo, sediento,
y vacío de sentimiento.

L. 


Passim


viernes, 11 de enero de 2013

SIERPE DEL INFIERNO




En sus ojos creo ver
todo cuanto odio,
seca babosa en sodio
de torpe, cruel parecer.

Sonrisa cual colmillos,
serpiente iracunda;
calculados cuchillos
sangre que me inunda...

Fresca lamida
al pie presuroso,
cálido servicio regente
al alma diligente,
¡da un paso de tropiezo!
te recuerdo:
el veneno es espeso
y la mordida traicionera.

Ni obra buena
sin castigo,
ni pena
sin testigo
riendo sin sonrisa.

¡Estarías más seguro en tu tumba!
en tu mortecino descanso
no hay poder mortal
capaz de
mancillarte.

Refrescante río
que envuelve, que acuna,
que apaga.


aut viam inveniam aut faciam 


L.

miércoles, 9 de enero de 2013

FRAU



 Tal es la belleza y armonía de su ser. Mirada intensa, cuerpo trabajo y armonioso, voz dulce y profunda, y el porte de una emperatriz coronada por Cipris Argentínide.

 Sus labios invitan al deseo, y al entrecerrar sus ojos y esbozar una sonrisa lúbrica, donde éstos se adelantan, la saliva arde en la boca y las ansias de morder aquellos labios son un desafío poderoso a la caballerosidad.

 Y cuando se enciende en llamas, es una sinfonía cuya orquesta es cada punto de su cuerpo, su aliento de miel acompaña su música, y su suavidad no tiene comparación con nada animado o inanimado. Quizás su piel sea divina, hipnótica, calienta tanto el cuerpo como el alma. La palabra ´Tersa´ es impotente y pequeña al lado de su piel, donde anidan incontables galaxias y acaso infinitos sueños.

 Su mano vigorosa acompaña el perfume ambarino de su cuerpo y su cabello, tenaz en el arte, y en el amor, la caricia de su mano es cual el amanecer sobre una flor. ¡Ay si esa mano se posa en tu pecho! Sin penetrar tu piel, se lleva tu corazón, tu alma, tu voluntad. Será tu dueña con un sólo una caricia, y sólo el Todopoderoso, en Sí Mismo Loado, puede refrenarte de caer en su esclavitud.

 Sus besos van más allá de lo eterno, el Infinito frunce el ceño, y Cronos detiene sus dientes. Sus besos son savia, sangre, fruto, elevación; en la textura de sus labios están inscritos los cuatro elementos: En el idioma primero, voluble como el fuego; elevado, omnipresente como el aire; duro y fértil como la tierra; profundo y completo como el agua oceánica.

 Y su corazón, duro, a veces negro, y por siempre inmisericorde, oculta un secreto vacío y de soledad.

 En ella está el sentirse vivo, completo, total. En ella están los aullidos de la muerte y la ambrosía de lo divino. 

En ella todo es placer y perdición, y la ambición de un amor eterno y puro.


L.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Veinticuatro



Lo que son es herramientas de negre,
sobrios u embriagados
de ánimo funesto u alegre,
amados por igual que despreciados.

El mundo y su falsa alegoría
una fiesta constante al final de la caverna,
por el Reino sin una pierna
camina el laborioso día.

La noche guarda el único consuelo
cabalgan la Muerte, la Belleza y la Locura
bajo el oscuro cielo
la única vida pura.

Entre meditaciones de Hastinapura,
tragos insondables de vino, reflexión,
brindis eterno y auspiciosa genuflexión
ni el deseo o la angustia me cura.

Diez mil años de filosofía y reniegos
para ver explotar un cohete,
 para ser un esclavo en un mundo de ciegos
y llevar una vida por otros al cuete.

Me toca ser herramienta
¿más como domar mi corazón
que no teme de la muerte el azadón
y con nada escarmienta?

Yo soy el cielo nocturno
partido por fuegos navideños,
veinticuatro y taciturno
asesino mis empeños...

Vacío, una vez más
que el fuego se eleve hasta el final.


L.

El soñador está despierto.

lunes, 12 de noviembre de 2012





Tu cabeza, tu gesto, tu aire
Son hermosos como un bello paisaje;
La risa juega en tu rostro
Como una brisa fresca en un cielo claro.

Al pasajero disgusto que rozas
Lo diluye la salud
Que brota cual un destello
De tus brazos y de tus hombros.

Los refulgentes colores
Con que salpicas tus vestidos
Vuelcan en el espíritu de los poetas
La imagen de una danza de flores.

Esos trajes locos son el emblema
De tu espíritu abigarrado;
Loco como yo estoy,
¡Te odio tanto como te amo!

A veces en un hermoso jardín
Donde arrastraba mi atonía,
He sentido, como una ironía,
Al sol desgarrar mi pecho;

Y la primavera y el verdor
Tanto han humillado mi corazón,
Que he purgado sobre una flor
La insolencia de la Natura.

Así yo quisiera, una noche,
Cuando la hora de las voluptuosidades suena,
Hacia los tesoros de tu persona,
Como un cobarde, deslizarme sin ruido,

Para castigar tu carne gozosa,
Para magullar tu seno perdonado,
Y hacerle a tu vientre asombrado
Una herida ancha y profunda,

Y, ¡vertiginosa dulzura!
A través de esos labios recientes,
Más deslumbrantes y más bellos,
Infundirte mi veneno,  ¡hermana mía!

PARA QUÉ ES MUY ALEGRE AQUELLA


C. B.